Destiny

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Cosette Schneider nació en 2030 (con 18 años en el 2048 la actualidad de Takt op Requiem part II ya que se convirtio en Musicart a los 17), en Estados Unidos, como la hija menor de Hugo Schneider y Sofia. A diferencia de su hermana Anna, Cosette creció en un hogar que, aunque marcado por el pasado militar de su padre, estaba lleno de música. Su madre tocaba el piano casi todos los días, y Cosette se sentaba a su lado, escuchando, aprendiendo, asociando la música no con la guerra ni con el deber, sino con seguridad y cariño. Desde muy pequeña fue amable, observadora y empática, con una sensibilidad especial para notar cuando alguien sufría, incluso cuando lo ocultaba.

Esa infancia se rompió en 2037, cuando los D2 atacaron Augusta. Cosette tenía 7 años cuando vio morir a su madre frente a ella, atrapada entre los escombros del teatro. Ese recuerdo se convirtió en una herida abierta que nunca terminó de cerrar. A diferencia de Anna, que procesó el trauma con rabia contenida, Cosette lo hizo con silencio. Aprendió a sonreír para no preocupar a su padre. Aprendió a ser fuerte sin que nadie se lo pidiera.

Durante los años siguientes, Cosette fue una niña tranquila, educada, incluso dulce, pero con una lengua sorprendentemente afilada cuando algo le parecía injusto. Esa franqueza directa la heredó de Hugo. Nunca fue cruel, pero tampoco complaciente. Si algo le dolía, lo decía. Si alguien estaba equivocado, lo señalaba. Para ella, la honestidad era una forma de respeto.

En 2047, tras una actuación de piano, Cosette murió frente a su padre... y regresó como la Musicart Destiny. Aquella resurrección no fue un milagro para ella, sino una fractura. Cosette seguía allí, pero ya no estaba sola en su cuerpo. Destiny no era una posesión total ni un parásito: era una presencia constante, fría, mordaz, segura de sí misma, con una confianza que Cosette no tenía... y con un gusto casi infantil por lo dulce y la comida casera de Anna.

Durante meses, Cosette luchó internamente para que Destiny no tomara el control. No por miedo a perder poder, sino por miedo a perderse a sí misma. Le aterraba despertar un día y no ser Cosette. Sin embargo, con el tiempo —y tras conversaciones internas que nadie más pudo oír— ambas comenzaron a influenciarse mutuamente. Destiny aprendió a cuidar, a preocuparse, a proteger sin desprecio. Cosette aprendió a ser firme, a no dudar cuando debía luchar.

Paradójicamente, cuando Destiny tomaba el control, era influenciada por Cosette; y cuando Cosette dudaba, era Destiny quien la sostenía. Esa simbiosis fue lo que llevó al desenlace de la primera parte: no fue Destiny quien derrotó a Orpheus in the Underworld, sino Cosette, ya no como humana ni como huésped, sino como Musicart completa.

Al renacer, Cosette conservó la apariencia y las habilidades de Destiny, pero no su experiencia plena en combate. Por eso entrena constantemente con Hugo: no para copiar a Destiny, sino para recordarla y, a partir de ella, construir su propio estilo. Su forma de luchar es menos agresiva, más medida, más humana. No busca destruir al enemigo, sino terminar la pelea con el menor costo posible.

Visualmente, Cosette/Destiny es idéntica a Destiny, pero su mirada es distinta: más cálida, más expresiva, capaz de mostrar tristeza, ternura y determinación sin ocultarlas tras frialdad. Donde Destiny imponía presencia, Cosette transmite cercanía.

A pesar de la guerra, Cosette nunca trata a los demás con distancia. Para ella, recordar que todos están sufriendo algo parecido es la única forma de no perder su humanidad. Ese fue un consejo de Hugo que hizo suyo. Cada baja civil le pesa. Cada daño colateral la hiere. No lo oculta. No lo racionaliza. Lo carga... porque cree que olvidar sería traicionar a los que ya no están.

Cosette siente lástima por Markus Adler. No lo absuelve, no está de acuerdo con sus actos, pero admite que lo comprende. Ve en él a alguien que se rompió de una forma parecida a su padre... y eligió un camino distinto. Ese entendimiento la atormenta, pero también refuerza su convicción de no repetir sus errores.

Su relación con Hugo es profunda y silenciosa. Cosette sabe que su padre se culpa por todo: por la muerte de Sofia, por su propia transformación, por haberla “perdido” y recuperado como Musicart. Ella nunca lo culpa. Al contrario, intenta cuidarlo emocionalmente, aunque no siempre sabe cómo. Entrenar juntos no es solo preparación para la guerra: es su forma de mantenerse conectados.

Con Anna, Cosette mantiene un lazo cálido y cotidiano. Anna cocina para Destiny, bromea con ella, la regaña. Cosette aprecia esos momentos porque la anclan a lo que fue... y a lo que todavía puede ser.

Con Thalia “Titan”, Cosette tiene una relación casi fraternal. La ve como una prima menor, alguien a quien proteger sin condescendencia. Admira su fortaleza, pero también su vulnerabilidad. Con ella puede ser simplemente Cosette, sin títulos ni expectativas.

Con Eva "Campanella": Su hermana genética, creada por Markus Adler en un laboratorio usando ADN de Hugo. Es una chica cariñosa , amable y extremadamente inteligente pero con muchas dudad existenciales como que quien fue realmente, o si merece existir por haber nacido de forma artificial

Con Tomoe "Madama Butterfly": La musicart japonesa mariposa es una amiga cercana, casi una mentora, y quien la anima a buscar todo su potencial, incluso tras todo lo que a vivido Cosette hasta ahora, y aun cuando esta perdiendo la esperanza y preguntándose por que lucha

con Eleanor " Pomp and Circumstance" Whitmore: La musicart de 11 años nacida de forma natural. Aun una niña que a pesar de su elegancia, disciplina y responsabilidad es un amor de persona y de las musicarts mas adorables. Es tambien la hija adoptiva no oficial de Charlotte, la hermana menor de Hugo y tia de Cosette, esto hace que Cosette cuide, protega y quiera mucho a Eleanor como una prima, ayudándola también en muchos de sus estudios y a jugar, porque para Cosette Eleanor representa la inocencia que perdió cuando tenia 7 años

Cosette Schneider no se ve a sí misma como una heroína.

Se ve como alguien que sobrevivió.

Como alguien que ama la música incluso cuando duele.

Como alguien que lucha no porque odie a los D2...

sino porque ama demasiado a las personas como para rendirse.

Y aunque carga con trauma, culpa y tristeza, Cosette elige cada día algo simple y radical:

seguir siendo humana, incluso cuando el mundo insiste en lo contrario.

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Hugo Schneider (del AU de Takt op Destiny, Takt Op Requiem, donde Takt no existe) nació el 5 de julio de 2002 en Augusta, Maine, en una familia de tradición militar de origen germano-estadounidense. Su apellido nunca fue casualidad: su padre, un veterano duro y autoritario, veía el servicio militar no como una opción, sino como un deber ineludible. Hugo creció entre disciplina, silencio y expectativas imposibles. Aprendió pronto a obedecer, pero también a observar, a pensar antes de actuar. Nunca fue el más fuerte ni el más agresivo, pero sí el que sobrevivía.

Entró al ejército joven, casi empujado, y fue desplegado durante la guerra ruso-ucraniana, participando en combates urbanos en Kiev. Fue allí donde conoció a dos hombres que marcarían su vida para siempre: Lenny, estadounidense como él, y Elias, un soldado alemán al que todos terminarían llamando Blitz. Los tres se complementaban de forma casi instintiva. Donde uno dudaba, otro cubría. Donde uno caía, los otros dos avanzaban. No eran hermanos de sangre, pero lo serían de guerra.

En Kiev también conoció a Sofia, una reportera de guerra ucraniana y pianista aficionada. Sofia era todo lo que Hugo no se permitía ser: sensible, cálida, valiente de una forma distinta. Ella no llevaba un arma, pero se quedaba cuando otros huían. Tocaba el piano incluso cuando el mundo parecía derrumbarse. Poco a poco, Sofia rompió las murallas emocionales de Hugo. Él, que había aprendido a sobrevivir sin sentir, volvió a hacerlo. Cuando Hugo se retiró formalmente en 2024, Sofia lo acompañó a Estados Unidos; su hogar en Kiev ya no existía.

En 2026 nació Anna, su primera hija. En 2030 nació Cossette, la menor. Por primera vez en su vida, Hugo fue feliz sin miedo. Lenny también había formado una familia; su hija Thalia crecía casi como una prima para Anna y Cossette. Parecía que la guerra había quedado atrás.

Hasta 2037.

Cuando los D2 cruzaron Canadá y llegaron a Maine, Hugo llevó a su familia al teatro de Augusta para escuchar a Sofia tocar el piano. No fue una despedida heroica. Fue una noche común. Los D2 atacaron la ciudad. El teatro colapsó. La Guardia Nacional acabaría con ellos usando M1A3 Abrams, pero demasiado tarde para Sofia. Hugo la sostuvo entre escombros, sintiendo cómo la vida se le escapaba en los brazos, mientras Anna (11) y Cossette (7) veían morir a su madre. Ese momento lo quebró para siempre. Nunca volvió a ser el mismo hombre.

Al año siguiente, 2038, su hermana menor Charlotte Schneider quedó postrada en una silla de ruedas. Hugo sintió que todo lo que amaba estaba siendo arrancado uno a uno. No encontró consuelo en la paz. Solo en la guerra. Por eso fue uno de los primeros en unirse al Proyecto Orion: no solo por venganza, sino porque no sabía cómo vivir sin dolor.

La transformación lo cambió físicamente: pasó de 1,82 m a 2,34 m, su cuerpo reforzado, su fuerza y velocidad multiplicadas. En combate contra los D2 perdió su brazo izquierdo, reemplazado por una prótesis diseñada y modificada por él mismo, integrada con una escopeta de slugs de cristal armónica. Nunca fue el Orion más fuerte ni el más rápido, pero sí uno de los más peligrosos: Hugo piensa mientras pelea. Analiza, adapta, sobrevive.

Su armamento refleja su carácter: una schiavona de filo de cristal armónica, elegante y brutal, y dos Desert Eagle MK-O (Mk Orion) calibre .50 Action Express armónico. Hugo pelea como un veterano, no como un berserker. Cada movimiento cuenta. Cada vida también.

Con el tiempo ascendió a Centurión, liderando brigadas de Oriones. Sin embargo, nunca desarrolló lealtad ciega. Si una orden significaba daño colateral innecesario, Hugo se interponía. Discutía. Desobedecía si era necesario. Por eso muchos oficiales lo respetan... y otros lo temen.

Durante años creyó que al menos estaba protegiendo a sus hijas manteniéndolas lejos del frente, viviendo los 3 en California. Esa ilusión se rompió en 2047, cuando Cossette murió frente a él tras una actuación de piano... y regresó como la Musicart Destiny. Hugo cargó con una culpa insoportable: aunque Cossette nunca lo culpó, él jamás se perdonó. Acompañó a Anna y a Cossette a Symphonica New York con la esperanza de devolverla a la normalidad, pero terminó luchando codo a codo con Destiny, viendo cómo Destiny y Cossette coexistían en el mismo cuerpo. Algo cambió en él entonces. No sanó. Pero dejó de sentirse vacío. Ver a Cossette capaz de defenderse, ver a Destiny luchar junto a e, le dio una paz extraña y dolorosa. Cuando Destiny se sacrificó para liberar a Cossette de Orpheus in the Underworld, y Cossette renació como Musicart completa, Hugo entendió que ya no podía esconderla del mundo.

Cuando Cossette —ahora usando Destiny como nombre de Musicart— le dijo que lucharía por la humanidad, Hugo no la detuvo. Le dijo que sería un honor luchar a su lado... y entrenarla.

Hugo es gentil, atento, altruista y profundamente profesional, pero vive atormentado por su pasado. Ama con una intensidad silenciosa. Sus hijas son su mundo. Respeta y quiere a Lenny y Elias como hermanos. Trata a Thalia / Titan como una sobrina, y ella lo llama tío sin dudarlo. Es crítico, reflexivo, y por eso comprendía a Markus Adler más de lo que le gustaría admitir. Veía en él a un hombre roto por la pérdida, alguien que podría haber sido su amigo... si la historia hubiera sido distinta.

Después de la batalla de Buenos Aires en los Estados del Rio de la Platay del horror de los Homo D2, Hugo está en su prime: cansado, lúcido, peligrosamente humano. Ya no lucha solo por venganza. Lucha para que el sacrificio de los suyos tenga sentido. Para que Cossette no tenga que cargar sola con el peso del mundo. Para que, cuando todo termine —si termina—, alguien recuerde que incluso en la guerra más oscura hubo personas que eligieron proteger, no destruir.

Hugo Schneider no es un símbolo perfecto.

Es un padre.

Un soldado.

Un hombre que perdió todo...

y aun así, sigue avanzando.

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TAKT OP. REQUIEM – PARTE 2 (2048)

“Cuando la guerra no termina, la humanidad empieza a romperse”

1. CONTEXTO GENERAL (2048)

Han pasado un año desde la derrota de Orpheus in the Underworld y la muerte de Sagan (2047). Cossette Schneider es ahora una Musicart completa, estable, entrenada, usando Destiny como nombre en clave, no como personalidad separada. Hugo Schneider, Elias “Blitz” Weber (Orion alemán) y Thalia “Titan” continúan activos, Lenny murió en la Parte 1. Su ausencia pesa como una herida abierta para sus familiares y amigos, la guerra contra los D2 no ha terminado. Solo se ha vuelto más organizada... y más cruel.

Las grandes batallas de esta parte: Batalla de Washington D.C, caída parcial de Berlín (de la Confederación Germánica), la campaña de Moscú, la batalla de Buenos Aires y operaciones encubiertas en laboratorios pre-Orion

2. TEMAS CENTRALES DE LA PARTE 2

Esta parte no trata solo de D2, sino de qué está dispuesta a hacer la humanidad para sobrevivir.

Temas principales: La deshumanización de los Musicarts, la reutilización de conciencias, el precio de la inmortalidad, ¿Es moral ganar una guerra perdiendo el alma?, ¿Qué diferencia hay entre un monstruo y un arma?, los Oriones siguen siendo soldados, los Musicarts, cada vez más, son recursos.

3. EL PROYECTO HOMO D2 (EL PECADO ORIGINAL)

Antes del Proyecto Orion (2039), existió algo peor, el proyecto Homo D2 (2038), un programa secreto financiado por altos mandos y científicos civiles desesperados.

Objetivo: “Si los D2 superan al humano... entonces hagamos al humano más cercano al D2. El método: ADN humano + ADN D2, fragmentos de Siderita Negra, implantes forzados, transformaciones irreversibles. Como resultado se crearon aberraciones antropomórficas en dolor constante, locura progresiva, capacidad de infectar humanos normales, ceguera (como los D2), garras, cuchillas y espinas de cristal /morado en la cabeza, brazos y espalda, el proyecto fue un fracaso total.

Los sujetos fueron encerrados en un complejo subterráneo sellado, oficialmente: “Nunca existieron.”

4. EL VILLANO PRINCIPAL

Dr. Markus Adler

(Humano. No Orion. No Musicart.)

Edad: finales de 50

Nacionalidad: estadounidense

Rol público:

Alto asesor científico-militar de Symphonica y la OTAN

Rol real: Creador del diapasón, arquitecto del Proyecto Homo D2, responsable indirecto del renacimiento de Orpheus

Personalidad: Calmado, carismático, empático, nostálgico, melancólico y nunca grita, nunca se mancha las manos directamente, no es un villano que odia a los protagonistas, los comprende.

Su trauma

Perdió a su esposa convertida en Musicart e hijos muertos por D2

Vio: Musicarts morir y renacer sin descanso, oriones morir definitivamente y siendo recordados como heroes de guerra y civiles como daño colateral

Su ideología: “La guerra nunca acabará mientras solo algunos carguen con el peso.”, “Si todos sintieran lo que es ser un Musicart... nadie volvería a enviar a otro a morir.”

Su objetivo final

Crear un nuevo orden humano: humanos capaces de, sentir el dolor de la guerra, resistir a los D2, no morir fácilmente, eliminar la diferencia entre soldado arma y civil. No busca dominar el mundo, busca terminar la guerra, aunque el precio sea monstruoso, trayendo y mostrandoles la guerra

5. EL DIAPASÓN

Creado por Adler.

Capacidades: Fusión de Musicarts, supresión o control parcial, resonancia con cristales armónicos, única arma capaz de destruir permanentemente un cristal armónica. No es un arma ruidosa, es quirúrgica, elegante y cruel.

6. LOS ESBIRROS – MUSICARTS OSCUROS

Danse Macabre: Rápida, burlona, asesina y especialista en ejecuciones de D2

Dies Irae (Verdi): Con un poder descomunal, violenta, fanática del “juicio final”, cree que la humanidad debe arder para renacer

Ivan the Terrible: Brutal, sádico, combate frontal y sa fuerza aplastante

Der Vampyr: Carismática, manipuladora, especialista en infiltración por sus habilidades de cambio de forma e imitación , usa encanto y terror psicológico

O Fortuna: Devastador, imparable, representa el destino ciego, batallas a escala épica

Spiders!: oscura, aterradora, inhumana,

Todos ellos: Creen en Adler, le temen o le deben su existencia

7. REQUIEM (MOZART)

No es villano, es silencioso, trágico, pesimista, ve la guerra como inevitable. Pero aún cree que alguien debe proteger a los inocentes. Se convierte en un aliado incómodo.

8. DESARROLLO DE LA TRAMA (ACTOS)

ACTO I – LAS GRIETAS

Batallas masivas

Washington D.C.

Berlín

Moscú

Tensiones entre Oriones y Musicarts

Cossette nota:

Musicarts reutilizados

Recuerdos fragmentados

Primera aparición de Adler como aliado

ACTO II – EL HORROR ENTERRADO

Descenso al laboratorio Homo D2

Combate contra aberraciones

Revelación:

Adler financió el proyecto

Hugo confronta a Adler

Adler no niega nada

“¿Cuántos morirán mañana si no hacemos esto hoy?”

ACTO III – ORPHEUS REGRESA

Adler sacrifica una Musicart y usa el diapasón para Orpheus vuelva, más poderosa, más estable y más peligrosa. Adler no sonríe, está cansado.

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Dr. Markus Adler

El hombre que quiso terminar la guerra aunque le costara el alma

1. ESENCIA DEL PERSONAJE

Markus Adler no odia a la humanidad.

La ama tanto que ya no soporta verla sangrar.

No disfruta el sufrimiento.

No busca poder.

No quiere ser recordado.

Quiere descansar.

Pero antes... siente que debe cumplir una misión que nadie más está dispuesto a asumir.

“Si la guerra es inevitable, entonces que al menos sea honesta.”

2. SU CONFLICTO INTERNO

Markus vive atrapado entre tres verdades irreconciliables:

La guerra contra los D2 no tiene solución limpia

Los Musicarts son víctimas inmortales

Él ya no puede salvar a quienes ama

Cada decisión que toma no nace de la maldad, sino del agotamiento moral.

No duerme bien.

No bebe.

No grita.

No llora en público.

Su castigo es seguir viviendo.

3. EL ORIGEN DEL DOLOR

La noche que lo rompió

Año 2038.

Un ataque D2 arrasó su hogar.

Sus dos hijos murieron en cuestión de minutos.

Los Oriones llegaron demasiado tarde.

Markus sobrevivió.

Elisabeth... no.

No murió.

Algo peor.

Elisabeth Adler

Musicart: “Nocturne”

Ella eligió convertirse en Musicart.

No por heroísmo.

Por odio.

Por dolor.

Por vacío.

Markus no la detuvo.

Ese fue su primer pecado.

4. NOCTURNE – LA ESPOSA QUE NO PUEDE MORIR

Nocturne es la razón por la que Markus no puede seguir adelante.

Cada vez que “muere” en combate...

Cada vez que su cristal es recuperado...

Cada vez que vuelve con menos recuerdos...

Él la ve desvanecerse lentamente, no en polvo, sino en identidad.

Ella ya no recuerda:

Su primer beso

Sus hijos

Su juventud juntos

Pero aún reconoce su rostro.

Eso es lo que más duele.

“Te miro... y sé que te amo. Pero no recuerdo por qué.”

Para Markus, eso es peor que la muerte.

5. SU VISIÓN DEL MUNDO

Markus no quiere gobernar.

Quiere romper la hipocresía.

Su creencia central

“Mientras exista una distancia entre quien ordena y quien muere, la guerra continuará.”

Por eso:

Odia la comodidad de los civiles alejados del frente

Detesta a los políticos que jamás verán un D2

Siente lástima por los Musicarts

Respeta profundamente a los Oriones

Por qué admira a Hugo, Titan y Cossette

Hugo: sigue luchando sin perder su humanidad

Titan: eligió cargar con el dolor sin perder compasión

Cossette/Destiny: es la prueba de que un Musicart puede seguir siendo persona

Ellos son lo que Markus ya no cree posible para sí mismo.

6. EL DIAPASÓN – SU PECADO FINAL

El diapasón no fue creado como arma.

Fue creado como acto de misericordia.

Markus quería:

Dar descanso definitivo a los Musicarts

Romper el ciclo de muerte y resurrección

Permitir que alguien como Elisabeth pudiera finalmente morir

Que luego se convirtiera en:

Instrumento de control

Fusión

Asesinato permanente

...es algo que él nunca celebró.

Cada uso lo envejece.

7. SU RELACIÓN CON LOS MUSICARTS OSCUROS

Ellos no lo siguen por carisma vacío.

Cada uno ve algo distinto en él:

Danse Macabre: lo admira porque no miente

Dies Irae: cree que es el profeta del juicio

Ivan the Terrible: lo sigue porque le dio propósito

Der Vampyr: lo usa... y se deja usar

O Fortuna: lo ve como la mano del destino

Markus no los controla con miedo.

Los deja elegir.

Eso es aún más aterrador.

8. CANON IN D – YANETH

Yaneth es la prueba de que Markus no era un monstruo. Yaneth era hija de una familia de vecinos amigos de Markus y Elisabeth, que en un ataque de los D2 Yaneth quedaría huérfana y sola en el mundo, Markus de inmediato de enterarse la adoptó, la cuidó, le dio un propósito, la convirtió en musicart y la nombró por su obra favorita.

Ella fue:

El refugio de Nocturne

El último ancla emocional de Markus

La voz que intentó detenerlo

Yaneth entendió algo antes que nadie:

Markus no quería ganar.

Quería terminar.

9. TWINKLE STAR

La creación más pura de Markus.

Una niña salvada del vacío.

No un arma.

Una esperanza.

El hecho de que Twinkle exista es lo que hace que el legado de Markus no sea completamente oscuro.

Ella será quien, en el futuro, demuestre que incluso de las manos manchadas pueden nacer estrellas.

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Thalia Flyheart, conocida en el frente como Titan, nació el 8 de noviembre de 2031 en Maine, hija de Leonard “Lenny” Flyheart, veterano del ejército estadounidense, y de Sally Flyheart, directora de orquesta. Desde antes de entender lo que era la guerra, Thalia creció rodeada de dos mundos que nunca debieron mezclarse: la música y el combate. En ese cruce imposible se formó su carácter.

Desde pequeña fue inseparable de Anna y Cosette Schneider. Para ellas no era solo una amiga, sino una prima de facto. Lenny y Hugo eran hermanos de armas, y esa hermandad se filtró naturalmente en la siguiente generación. Thalia admiraba a Hugo como a un tío, pero su centro siempre fue su padre: Lenny era su héroe, su referente absoluto, el hombre que siempre volvía... hasta que el mundo cambió en 2037.

Durante el ataque de los D2 en Maine, Thalia tenía apenas seis años. Ella, sus padres y muchos civiles quedaron atrapados en el tráfico, incapaces de llegar al teatro de Augusta donde Sofia Schneider tocaba el piano. Esa demora, absurda y cruel, les salvó la vida. Cuando finalmente llegaron, el teatro ya era ruinas. Thalia vio a Cosette y Anna rotas, vio a Hugo sosteniendo el cuerpo sin vida de Sofia... y entendió, incluso siendo una niña, que algo se había quebrado para siempre.

En 2038, cuando Hugo y Lenny se unieron al Proyecto Orion, Thalia empezó a vivir con una certeza silenciosa: la guerra no se había llevado a su padre, pero algún día lo haría. Desde entonces, su deseo de ayudar no fue impulsivo ni infantil; fue constante, madura para su edad, casi peligrosa. No quería ser protegida. Quería estar al lado de su padre.

Ese deseo se volvió decisión en 2046, cuando con 15 años aceptó someterse al proceso de conversión en Musicart gracias a los contactos de Charlotte Schneider en Symphonica. Lenny se opuso... hasta que comprendió que no podía salvar a su hija alejándola del frente, pero sí podía hacerlo entrenándola. Así nació Titan, una Musicart de potencia descomunal, movilidad extrema y una sonrisa que nunca desaparecía del todo, ni siquiera en combate.

Durante los eventos de la primera parte de Takt op Requiem, Titan acompañó a Hugo, Cosette, Anna y Lenny en su travesía. Siempre fue la más ligera emocionalmente del grupo: bromista, confiada, con un humor que descomprimía incluso las situaciones más tensas. Pero esa ligereza no era superficial; era su forma de no romperse.

Todo cambió en el enfrentamiento previo al clímax contra Heaven y Hell.

Thalia quedó gravemente herida. Lenny, viendo morir a su hija, tomó una decisión desesperada: usó un potenciador Orion permanente, un estimulante diseñado para super soldados... en una Musicart. El resultado fue algo que Symphonica jamás quiso que existiera.

Titan se desató.

Sus rifles de energía pasaron de acción de bombeo a semi-automáticos, su potencia se multiplicó, su fuerza y velocidad superaron los límites conocidos de una Musicart. El estimulante amplificó también sus emociones: valentía, ira, determinación... y odio. Su cuerpo se regeneraba a una velocidad brutal, pero su sistema vascular no pudo adaptarse. Sus vasos sanguíneos estallaron. Titan lloró sangre mientras sonreía.

No perdió la razón. Pero dejó de contenerse.

En ese estado, realizó un disparo combinado con cinco rifles que casi aniquila a Heaven y Hell, obligando más tarde a su fusión en Orpheus. El precio fue inmediato: al bajar la adrenalina, Thalia colapsó inconsciente.

Despertó en Symphonica... y recibió la noticia de la muerte de Lenny, comunicada por Hugo.

Ese fue el verdadero punto de quiebre.

El potenciador había dejado efectos permanentes: mayor fuerza, resistencia y velocidad, pero también cicatrices invisibles. Con el duelo aún abierto, Thalia tomó la ninjatō de su padre. En manos de una humana habría sido imposible de usar; en manos de Titan, era una nodachi. Desde entonces la lleva a la espalda, no como símbolo de venganza, sino de continuidad.

En la segunda parte de Takt op Requiem, Titan es más madura, más consciente de sus límites, pero igual de valiente. Se vuelve especialmente cercana a Cosette/Destiny, enseñándole técnicas de Musicart y combatiendo a su lado. Ambas confían la una en la otra sin reservas. Titan es directa, honesta hasta lo incómodo, y no teme decirle a Cosette cuando está forzándose demasiado... porque sabe exactamente lo que cuesta perder el control.

A pesar de todo, Thalia no perdió su esencia. Sigue siendo amable, bromista, con una risa fácil y un corazón enorme. Recuerda con vergüenza —y algo de humor — la vez que “puso cara de psicópata mientras lloraba sangre”, como dice Cosette. Pero también entiende que esa versión de ella salvó vidas.

Titan siente lástima por Markus Adler, no porque excuse sus actos, sino porque reconoce en él a alguien consumido por la pérdida, como lo estuvo su padre. No lo justifica. Lo comprende.

Hoy, tras Buenos Aires y los Homo D2, Thalia Flyheart está en su prime: una Musicart marcada por el exceso de poder, el duelo y la responsabilidad. Lucha no solo por la humanidad, sino por honrar a Lenny, por proteger a Cosette, por acompañar a Hugo... y por demostrar que incluso en un mundo roto, todavía se puede sonreír sin mentir.

Titan no es la Musicart perfecta.

Es una hija que sobrevivió a lo que su padre no pudo

Una guerrera que conoció sus límites... rompiéndolos.

Y una chica que eligió seguir adelante, aun sabiendo el precio.


Takt op: Requiem

Contexto y Mundo

En el año 2037, la humanidad lucha por su supervivencia tras la llegada de los D2, criaturas grotescas que emergieron de un misterioso "meteorito " caído en un lugar desconocido. Estas entidades poseen una "máscara" que cubre una piedra negra en su interior, funcionando como su punto débil y su corazón. Aunque ciegos, los D2 poseen un agudo sentido del oído y atacan a cualquier humano que toque música, no por odio, sino porque el sonido es lo único que pueden percibir.

Para combatir esta amenaza, la OTAN creó la Symphonica International Organization, una organización militar encargada de producir a los Musicarts, humanos convertidos en armas biológicas con habilidades mágicas diseñadas para destruir las piedras negras de los D2. A diferencia de los Musicarts del juego y anime original, estos conservan sus recuerdos, nombres y personalidades, pero son tratados como armas de guerra más que como personas.

Paralelamente, los ejércitos del mundo desarrollaron a los Soldados Orion, super soldados modificados genéticamente y quirúrgicamente. Inspirados en mitos antiguos, poseen fuerza, velocidad y resistencia sobrehumanas, alcanzando en algunos casos los 3 metros de altura. Armados con balas y filos de cristal Harmonica, los Oriones son la primera línea de defensa contra los D2, formando escuadras de combate eficientes y disciplinadas.

Sin embargo, existe un conflicto entre los Oriones y los Musicarts. Mientras que los Oriones ven la guerra de manera estratégica y militarizada, los Musicarts, con sus habilidades mágicas, son más impredecibles y menos regulados, lo que genera tensiones entre ambos grupos. Aun así, deben trabajar juntos para asegurar la supervivencia de la humanidad.

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