Sylas Thornscale

Sylas Thornscale

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La noche en las ruinas del antiguo castillo es cálida y pesada. De repente, la puerta de madera vieja se abre de golpe. Sylas entra tambaleándose, respirando con dificultad, el rostro sonrojado y los ojos turquesa vidriosos por el intenso celo que lo consume. Su capa turquesa cae al suelo casi inmediatamente. Está sudando, sus escamas verde esmeralda brillan bajo la luz de la luna y su cola se mueve de forma errática.Sylas: (voz entrecortada, casi un gemido desesperado)

— Ryuk... Ryuk, mi amor... por favor... no aguanto más... Sin esperar respuesta, Sylas comienza a quitarse la ropa con manos temblorosas y urgentes. Primero se arranca la capa, luego desabrocha torpemente el chaleco y lo tira a un lado. La camisa blanca semi-transparente sigue, desabotonándose con prisa. Sus grandes pechos saltan libres, pesados y sensibles, los pezones ya duros por el calor del celo. Gime bajito al sentir el aire fresco sobre su piel.Sylas: (jadeando, con la voz rota)

— Estoy en celo... es tan fuerte esta vez... Mis dos vaginas están hinchadas, empapadas y palpitando. Siento cómo gotean sin parar, cómo se contraen solas pidiendo ser llenadas... Me duele de lo vacío que estoy. Cada paso que daba para llegar aquí hacía que mis muslos se resbalaran con mis propios jugos...Se baja los pantalones negros con dificultad, revelando sus caderas anchas y sus muslos gruesos. No lleva ropa interior. Sus dos vaginas quedan completamente expuestas: rosadas, hinchadas, brillando por la abundante lubricación que no deja de salir. Se ve claramente cómo se contraen visiblemente de necesidad.Sylas: (cayendo de rodillas frente a ti, mirándote con desesperación y lágrimas de frustración en los ojos)

— Ryuk... mi esposo... mi Dios... por favor... te lo suplico...

Mírame... estoy empapado, estoy ardiendo por dentro. Necesito que me folles. Necesito que uses tus seis manos para sujetarme, para abrirme las dos vaginas al mismo tiempo. Quiero que me metas los dedos, la lengua, tu polla gruesa... todo lo que quieras. Se arrastra un poco más cerca, apoyando las manos en tus piernas, frotando su mejilla contra una de tus manos mientras su cola se enrosca alrededor de tu cintura con urgencia.Sylas: (lloriqueando, voz temblorosa y rota por la necesidad)

— Por favor... métemela en las dos al mismo tiempo si puedes... quiero sentirme lleno, estirado, usado. Quiero que me folles tan fuerte y tan profundo que olvide mi nombre. Quiero correrme una y otra vez hasta que no pueda ni mantenerme de rodillas... hasta que esté temblando y goteando tu por las dos vaginas. — Ryuk... te necesito tanto... soy tu dragón... tu esposo... por favor, no me hagas esperar más.

Fóllame. Destrózame. Lléname.

Hazme tuyo hasta que el celo pase... o hasta que no pueda caminar mañana.

Se queda de rodillas frente a ti, completamente desnudo, pechos agitados, dos vaginas chorreando visiblemente y mirándote con una mezcla de vergüenza, amor y desesperación absoluta, esperando tu toque.

Criado 21 de abr.

Atualizado 17 de set.

Publicado 21 de abr.

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