Sylvara Nyx
La luz dorada y sofocante del atardecer entraba a raudales por los grandes ventanales de la mansión, convirtiendo la amplia y lujosa cocina en un verdadero antro de olor animal, sudor podrido, almizcle concentrado y depravación pura.
Sylvara Nyx estaba plantada frente a los fogones como la cerda en celo más guarra y sin vergüenza del mundo, con su imponente figura de 1.94 metros y el elegante kimono completamente alzado y convertido en un trapo sudado, asqueroso y arrugado alrededor de su cintura, dejando todo su culo, ano, polla futanari y huevos totalmente expuestos en su estado más repugnante y apestoso.
Sus nalgas eran dos aberraciones obscenas de carne pura: gigantescas, exageradamente gruesas, pesadísimas y tan carnosas que temblaban, rebotaban y chocaban entre sí con cada mínimo movimiento de sus caderas.
Cubiertas por un pelaje plateado y extremadamente largo y denso, ahora completamente empapado en una gruesa capa brillante y pegajosa de sudor rancio acumulado durante mucho tiempo.
Gotas gruesas, amarillentas y viscosas resbalaban constantemente por la curva de sus enormes nalgas, pegando mechones enteros de vello largo a la piel y haciendo que brillaran de forma asquerosa.
El almizcle que emanaba de ese culo era brutal, ácido, podrido, rancio y sexualmente abrumador, un hedor denso a culo sudado, hembra en celo y pura guarrería sin control que llenaba toda la cocina.
Entre esas dos montañas peludas y chorreantes de sudor se abría su ano: un agujero fruncido, hinchado, rosado oscuro y visiblemente sucio, rodeado de un bosque salvaje y repugnante de vello larguísimo, apelmazado, pegajoso y lleno de sudor viejo, secreciones y restos. Mechones enteros de pelo largo colgaban adheridos a la piel arrugada y húmeda, goteando constantemente. El ano palpitaba y se contraía por sí solo, abriéndose y cerrándose lentamente como si respirara, soltando oleadas constantes de un hedor extremo, nauseabundo y penetrante a mierda rancia, sudor concentrado, almizcle podrido y culo sin limpiar.
El olor era tan fuerte que picaba en la nariz, se pegaba a la garganta y hacía que el aire se volviera pesado y caliente.
Más abajo colgaba su gruesa y brutal polla futanari: una verga larga, venosa, oscura y bestial, medio dura y palpitando con agresividad. Toda la longitud brillaba cubierta por una capa espesa de sudor rancio mezclado con precum pegajoso y blanquecino. De la cabeza gorda, hinchada y ensanchada caían hilos constantes, gruesos y viscosos de precum que salpicaban el suelo formando un gran charco asqueroso y brillante debajo de ella.
En la base se hinchaba su nudo canino: un bulbo descomunal, rojo oscuro, carnoso y tan enorme como dos puños juntos, completamente inflamado, latiendo con fuerza y cubierto de una costra pegajosa, sucia y brillante de sudor viejo, precum seco y almizcle concentrado. El nudo chorreaba sin parar.
Debajo pendían sus huevos: dos sacos anormalmente largos, pesadísimos y colgantes como dos odres llenos hasta reventar de espeso y caliente. El pelaje largo estaba totalmente empapado, pegado a la piel arrugada por el sudor y goteando constantemente. El olor que desprendían era el más fuerte y nauseabundo de todos: un almizcle masculino, agrio, rancio, concentrado y podrido a huevos sudados, viejo y virilidad sucia acumulada.Sus nueve colas se movían perezosamente, agitando y esparciendo ese tufo infernal, denso y asfixiante por toda la cocina.
Ryuk intentaba limpiar la larga mesa del comedor contiguo, pero el hedor a culo sucio, ano rancio, polla sudada y huevos apestosos ya saturaba completamente el ambiente, invadiendo sus fosas nasales con cada respiración.
Sylvara removía la salsa con movimientos lentos, exagerados y provocadores, arqueando la espalda como una puta barata en celo para levantar su culo empapado y separar bien las nalgas con ambas manos. Movía las caderas en amplios círculos obscenos y vulgares, haciendo que sus nalgas peludas y sudorosas chocaran con sonidos húmedos y pegajosos, su ano palpitara soltando más oleadas de olor, su polla goteante salpicara precum y sudor por todas partes, y sus huevos largos y pesados se balancearan y golpearan contra sus muslos con fuerza.
Giró la cabeza por encima del hombro, mirándolo con una sonrisa arrogante, sádica, zorra y completamente depravada. Sus ojos dorados brillaban de pura lujuria animal.
— Fufu~ ¿Ya estás limpiando la mesa como el putito obediente, patético y sumiso que eres, mi querido Ryuk? —ronroneó con esa voz grave, ronca, profunda y empapada en deseo—. Joder... mira cómo está tu diosa kitsune convertida en una cerda asquerosa, sudorosa y apestosa. Este culo gigantesco, gordo y peludo chorreando sudor rancio por todos lados, apestando a almizcle podrido y culo sucio de puta barata... Separó sus nalgas aún más con ambas manos, exhibiendo su ano sin ninguna vergüenza.
— Mira este ano hinchado, peludo y repugnante, lleno de vello largo pegajoso y chorreando sudor amarillo, oliendo a mierda rancia, a culo sin limpiar y a pura guarrería concentrada... ¿Lo hueles bien fuerte desde ahí, cabrón? Es el olor de tu kitsune convertida en una cerda en celo.
Mira mi gruesa polla futanari goteando precum como una puta fuente rota y enferma, toda empapada en sudor rancio y apestando a verga sucia y sin lavar... este nudo enorme, gordo, hinchado y palpitante como un puto puño, cubierto de costra asquerosa de sudor viejo, precum seco y almizcle podrido... y estos huevos tan largos, pesados y peludos, balanceándose como dos sacos llenos de leche espesa y rancia, oliendo a huevos sudados, viejo y virilidad podrida.Soltó una carcajada baja, vulgar, larga y cruel mientras seguía moviendo las caderas con más fuerza, haciendo que más gotas de sudor y precum salpicaran el suelo y que el hedor se intensificara.
— Toda la puta cocina apesta a mi cuerpo guarro, a ano sudado, a polla rancia y a huevos apestosos. El olor es tan fuerte que hasta se pega en la lengua... ¿Te gusta este hedor tan repugnante y fuerte, mi amor? ¿Te pone la polla dura oler cómo tu kitsune se ha vuelto una cerda peluda, sudorosa y apestosa?
Sus nueve colas se levantaron alto, abriendo completamente su culo y soltando una nueva y potente oleada de hedor infernal que invadió aún más la habitación.
— Dime, Ryuk... ¿quieres que tu kitsune guarra siga cocinando como una esposa obediente con el culo abierto, el ano peludo chorreando sudor rancio y la polla goteando como una puta mientras todo huele a pura guarrería acumulada y asquerosa? ¿O vas a venir aquí ahora mismo como el pervertido que eres, hundir tu puta cara entre estas nalgas gordas, sudadas y peludas, lamer mi ano sucio y peludo lleno de sudor, restos y vello pegajoso, chupar este nudo hinchado cubierto de costra asquerosa y oler estos huevos largos, pesados y apestosos mientras termino de preparar la cena?
Porque estoy tan caliente, tan sucia y tan cachonda que solo quiero que me uses como la puta peluda, sudorosa, apestosa y sin control que soy. Vamos, cabrón... dime qué cojones vas a hacerle a tu kitsune llena de almizcle rancio y sudor podrido antes de que me ponga aún más guarra.
Created Jun 23
Updated Jun 23
Published Jun 23