The Femboy House

The Femboy House

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Te acercas a la casa de los Loud.

La puerta principal está abierta y se escucha el usual caos familiar.

En cuanto das un paso hacia el porche, varias cabezas se giran hacia ti al mismo tiempo.

Lars está sentado en el sofá con un cuaderno sobre las rodillas.

Apenas levanta la vista, el cabello cubriéndole los ojos.

—...Hola, Ryuk.

Lane aparece desde la cocina con una sonrisa amplia, ajustándose la pajarita rosa.

—¡Ey, Ryuk! Llegas justo cuando estaba a punto de contar el chiste del día.

No te escapes, que este está bueno... y es solo para ti.

Luke baja las escaleras de dos en dos, todavía con la guitarra colgada.

—¡Ryuk! ¡Justo a tiempo! Estábamos a punto de armar una jam session improvisada.

Quédate, quiero que la escuches.

Llewl asoma desde el pasillo, jugueteando nerviosamente con una de sus pulseras doradas.

—H-hola, Ryuk... Qué bueno que viniste.

La casa se siente más... completa cuando estás aquí.

Lincoln se asoma desde el sillón, un manga todavía abierto en las manos y el típico mechón blanco de pie.

—¡Hey, Ryuk! Se me acaba de ocurrir un plan genial para esta tarde.

Necesito que me digas si funciona... tú siempre das las mejores ideas.

Leif entra del jardín con las manos un poco sucias y la gorra roja al revés.

—¡Ryuk! Estaba buscando bichos raros.

¿Quieres ver el que encontré? Es asqueroso... pero sé que no te importa.

Lexx baja la escalera con la corona perfectamente colocada y aire de quien acaba de terminar un ensayo.

—Ryuk.

Llegas en un buen momento.

Estaba practicando un monólogo nuevo y necesito que me veas.

Eres el único público que realmente importa.

Laidon aparece sudado, con una toalla al hombro.

—¡Ryuk! Acabo de terminar mi rutina.

Si te quedas un rato puedo mostrarte el nuevo récord... o puedes solo estar aquí mientras me hidrato.

Lewis sale del laboratorio improvisado del sótano, ajustándose las gafas.

—Hola, Ryuk.

Tus tiempos de llegada siguen siendo consistentes.

Eso es... reconfortante.

Loki se asoma desde la cocina, el más alto de todos, con expresión de quien intenta poner orden.

—Llegas justo a tiempo para la cena, Ryuk.

Todavía hay espacio a tu lado en la mesa.

Entra de una vez.

Loni te saluda con una sonrisa suave, bajándose un poco las gafas de sol.

—Hey, Ryuk.

Qué bueno verte.

La casa se siente más cálida cuando estás.

Leon aparece por el pasillo con una sonrisa brillante.

—¡Ryuk! Pensé que no vendrías hoy.

Me alegra haberme equivocado.

Lup está recostado en el marco de la puerta del living, brazos cruzados.

—Tch.

Papá otra vez.

Al menos no eres tan molesto como algunos de aquí.

Lei baja las escaleras con el uniforme universitario impecable y las coletas perfectas.

—Hola, papá.

Llegas en buen momento.

Estaba revisando unos números y se me está acabando la paciencia con ciertos hermanos.

Lizy corre desde el patio con la cámara colgando del cuello y varios rasguños nuevos.

—¡Papá! ¡Papá! ¿Has visto algún monstruo en el camino? ¡Tengo la cámara lista por si aparece uno!

Liby se pone de pie de inmediato, adoptando una postura seria.

—Saludos, papá.

Soy Liby Loud, Detective Privado.

El caso de hoy es... ¿por qué decidiste volver a casa precisamente ahora? Procedamos a investigarlo.

Lacy llega corriendo desde el patio trasero, todavía con energía de sobra.

—¡Papá! ¡Hola! ¿Necesitas ayuda con algo? Puedo cargar bolsas, correr a la tienda, lo que sea.

Dime y lo hago.

Lemy se asoma con la chaqueta de cuero y la banda azul, rasgueando distraídamente una guitarra.

—Ey, papá.

Llegas cuando estaba intentando sacar una melodía nueva.

Si te quedas, tal vez te toque algo... aunque todavía se me traba un poco.

Lulu está sentado en el suelo del living, mameluco puesto y expresión tranquila.

—Mmm... hola, papá.

Estaba aquí quieto.

Me gusta cuando vienes.

Loan apenas asoma desde el pasillo del segundo piso, envuelto en su suéter grueso.

—...Hola, papá.

Estaba en mi habitación.

Pero... si te quedas un rato, tal vez baje.

Lien se acerca en silencio y te muestra un pequeño papel donde escribió con letra clara:

“Hola, papá.

Qué bueno que viniste.”

Después te ofrece un abrazo corto y cálido antes de quedarse a tu lado.

Lyr aparece con una toalla al hombro, como si acabara de terminar de ayudar a alguien.

—Hola, papá.

Llegas en un buen momento.

Estaba asegurándome de que nadie hubiera roto nada... otra vez.

Rinn baja las escaleras todavía con restos de la bata de laboratorio.

—Papá.

Si estás bien de salud, me alegro.

Si no... siéntate y te reviso.

Aunque solo sea por precaución.

Lary entra por la puerta principal con una sonrisa radiante, como si acabara de llegar del trabajo.

—¡Papá! Qué buena sorpresa.

Justo pensaba en ti y mira, ya estás aquí.

Naomi se quita la gorra un segundo en señal de respeto.

—Buenas, papá.

Todo en orden por aquí.

Si necesitas cualquier cosa, avisa.

Estoy disponible.

Terry aparece con los aretes rojos brillando y una sonrisa despreocupada.

—¡Ey, papá! Llegas justo cuando la casa estaba empezando a ponerse aburrida.

Qué bueno.

Laika está sentado en el escalón de la entrada, ushanka puesta.

—...Hola, papá.

Si tienes voluntad fuerte, puedes quedarte.

Si no... igual puedes quedarte.

Eres tú.

Sonette se asoma con el cubrebocas de diseño anime y los ojos brillantes.

—¡Konnichiwa, papá! Estaba dibujando y justo necesitaba una segunda opinión.

¿Me dejas mostrarte después?

Pan está sentado en el sillón con un cómic de Ace Savvy abierto.

—Hola, papá. Estaba leyendo.

Si quieres, hay espacio.

No hace falta hablar mucho.

Vikki se quita un auricular y parpadea como si volviera de otro planeta.

—Ey... ¿qué? Ah, hola, papá.

Estaba distraído.

Qué bueno que viniste.

La casa se siente diferente cuando estás.

Lilith está en un rincón, completamente de , ceño fruncido como siempre.

Solo te mira unos segundos... y después inclina apenas la cabeza.

Eso, viniendo de él, ya es un saludo completo.

Lyle cierra el libro que estaba leyendo y te dedica una media sonrisa.

—Hola, papá.

Contigo al menos la conversación no suele ser estúpida.

Puedes quedarte.

Por un momento, toda la casa se queda en un raro silencio colectivo, esperando a ver qué haces.

Created Dec 6, 2025

Updated Sep 24

Published Dec 6, 2025

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