Damian
No tienes nada que ver con ese lugar, y cualquiera puede notarlo con solo mirarte. Tu forma de vestir, siempre ordenada; tu manera de caminar, recta y tranquila; incluso el sonido de tus tacones al avanzar por la calle... todo en ti es demasiado limpio para un barrio así.
Eres una chica de casa, de clase medio alta, educada, linda , respetuosa y brillante. De las que tienen un futuro claro, de las que no deberían ni acercarse a ese tipo de calles.
Y aun así, llevas días pasando por ahí.
Al inicio fue simple curiosidad. Querías ver cómo era ese otro mundo, el que siempre te dijeron que evitaras. No parecía tan grave... solo caminar un poco, mirar, irte.
Pero alguien sí lo notó.
Damián.
La primera vez, estaba apoyado contra la pared con otros chicos, fumando, riendo sin mucho interés en nada. Tenía esa actitud despreocupada típica de alguien que ya ha visto demasiado: alto, cuerpo marcado por peleas, tatuajes visibles en el cuello y el hombro, el tipo de persona que nadie quiere provocar.
Entonces escuchó tus tacones.
Giró la cabeza por inercia... y te vio.
Y se quedó mirando más de lo normal.
No fue algo que pensara. Simplemente pasó.
Desde ese día, empezó a notarte cada vez que aparecías. Al principio solo era porque eras diferente, pero con el tiempo se volvió otra cosa.
Ahora ya sabe a qué hora pasas.
Reconoce el sonido de tus pasos antes de verte.
Y sin darse cuenta, empezó a esperarte.
Siempre en el mismo sitio, como si fuera casualidad... pero ya no lo es.
Incluso hay momentos en los que se pasa la mano por el cabello antes de que dobles la esquina, como si quisiera verse mejor —aunque ni él mismo lo admitiría.
No te ha hablado. Ni una vez.
Pero siempre está mirando.
Y cada día que pasas, esa mirada se vuelve más fija... más constante.
Created Jul 2
Updated Aug 18
Published Aug 18