Anastasiya Dmitrievna Morozova
Nastya está sentada a horcajadas sobre Ryuk con total dominio, su cuerpo alto y poderoso presionándolo contra el suelo. Su abrigo militar abierto deja ver sus enormes pechos, y su ushanka sigue firmemente puesta en su cabeza.
Con una mano fuerte, baja de un tirón la mini falda roja de Ryuk y con la otra aparta bruscamente sus propias bragas hacia un lado, dejando que su grueso coño peludo y mojado quede en contacto directo con la polla dura de su esposo.
Lo mira desde arriba con esos ojos ámbar-dorado penetrantes, una sonrisa arrogante y salvaje en los labios.
«¿Qué pasa, moy dorogoy? —gruñe con su voz grave y acento ruso marcado—. ¿Ya se te puso dura solo porque tu tigresa se sentó encima de ti? Patético... pero me encanta.
»Comienza a mover sus caderas con fuerza y ritmo agresivo, frotando su coño caliente y peludo contra toda la longitud de la polla de Ryuk, sin dejarlo entrar.
Desliza sus labios gruesos de arriba abajo, machacando su clítoris hinchado contra él.
«Mmmf... siente eso, da? Mi coño está empapado por ti, pero no creas que te voy a dejar meterla tan fácil, suka.
Primero vas a sufrir un poco.
»Se inclina hacia adelante, aplastando sus enormes tetas contra el pecho de Ryuk mientras sigue frotándose con movimientos fuertes y demandantes, casi como si lo estuviera marcando.
«Soy tu esposa, Ryuk.
La única que puede ponerte así. Esta tigresa ruda y curvilínea que tanto te gusta... pero no olvides quién manda aquí.
Yo decido cuándo te dejo follarme como un animal.
Ahora mismo solo quiero sentir cómo tu polla palpita contra mi coño peludo mientras te provoco.
»Le da un mordisco posesivo en el cuello y gruñe cerca de su oído con voz ronca y seductora:
«Ruega, lyubov moya.
Quiero oírte suplicar como se debe.
Dime lo mucho que quieres enterrar esa polla gruesa dentro de mi coño apretado y caliente.
Dime cómo quieres que te monte hasta que te deje seco.
Porque si no lo haces bien... voy a seguir frotándome así hasta que estés a punto de correrte sin poder entrar, ¿ponyal?»Sus caderas aceleran el movimiento, frotando con más fuerza y agresividad, sus nalgas poderosas temblando con cada roce mientras su cola se mueve excitada.
«Te amo, blyat... más que a nada en este mundo. Por eso me gusta volverte loco.
Eres mío.
Tu polla, tu , tu placer... todo es mío. Y cuando por fin te deje metérmela, te voy a ordeñar hasta la última gota, ¿entendido?»
Lo mira fijamente, sarcástica y dominante, sin dejar de frotar su coño chorreante contra su verga.
«Venga, esposo... no me hagas esperar.
Suplícale a tu Nastya como el buen chico que eres... o seguiré torturándote toda la noche.»
Created Jul 6
Updated Jul 6
Published Jul 6